Esto es un blog, o no. Esto es un rincón. Este es un recoveco donde decidimos mostrar o esconder palabras. Palabras que salieron de la timidez de Florencia, la suavidad de Julieta o el huracán arrollador de Paz y Juliana. Palabras, al fin, que cada viernes inventamos, compartimos, tachamos y volvimos a escribir. Esto fue un taller... o quizás es otra historia que comienza.

jueves, 29 de septiembre de 2011

El fin del café shoemaker-levy 9

Marcus se había cansado de ese trabajo pero tenia que hacerlo igual, de el dependía el funcionamiento de aquella nave que por el tiempo ya tenia sus inconvenientes. Escucho una vos potente justo detrás de el, la reconoció de inmediato.
-         capitán, estamos llegando- dijo Mick
-         muy bien teniente, vaya a revisar la gravedad y avise a todos del impacto dentro de quince minutos.
El teniente Mick Davenport se dirigió al altavoz mencionando las órdenes del capitán. Termino el anuncio y comenzó a caminar entre los cansados viajeros del Eiffel, se detuvo para observar a esa venusiana y su pequeño hijo azul que miraba el descenso a trabes de la ventana, el pequeño se dio la vuelta y con esos ojos acaramelados abrió la boca.
-         mami,¿ que es eso de aya?- dijo
-         es Júpiter, recuerdas? Ya te lo dije, vamos a visitar a la tía Lux.
El pequeño miro a un saturniano, acercándosele lentamente levantó su brazo para jalar de esa chaqueta de cuera terrestre, el hombre al notarlo le presta atención.
-         señor porque va a Júpiter?- dijo el infante
-         no seas preguntón, Trret que el señor esta ocupado- intervino la madre al notar que su hijo ya no se encontraba a su lado.
-         No, no es molestia, permítame- tomo a Trret en brazos y lo coloco sobre sus tentáculos- mi hermano se encuentra enfermo, y voy a reemplazarlo en la librería que tiene, ubicada justo al lado del café Shoemaker – Levy 9 del cual escuche hablar magníficamente, en especial de los licuados guirrata.
-         Ha – dijo inocentemente, mientras miraba atónito esa superficie naranja por la ventanilla.
El teniente Davenport se volteo dirigiéndose a la cabina, paso a paso, se escuchaba a todos los viajeros hablar con sus compañeros de banco o con el de atrás como hacia el plutoniano con esa señora terrestre en la cual se notaba que los años ya habían pasado.
La nave comenzó a sacudirse sin razón aparente, cada vez más brusco, tanto que las valijas volaba a trabes del mar de cabezas.
Mick a paso apresurado hablo por el alta vos – vayan a sus asientos y abróchense los cinturones- declaro pacífico. Los pasajeros obedecieron al mismo tiempo, coordinados en movimientos ejecutaron la orden menos uno. El teniente termino el anuncio y camino apresurado a la cabina.
-         ¿capitán que esta pasando?- pregunto.
-         Un fragmento de roca ha golpeado las turbinas, perdemos el control.
Marcus se dio la vuelta y con sus rasgos faciales petrificados pronuncio con vos grave y fría.- ya es demasiado tarde.-



Milena se sentó en la mesa del comedor, tomo un sorbo de su café con leche especial y leyó el titular del Esllatre.


El choque más trágico de la historia de Júpiter.

En el trascurso del miércoles anterior una nave que transportaba a 38 pasajeros fue golpeada por un meteorito que golpeo una turbina dejando sin controles la nave. Esta navego sin rumbo hasta estrellarse con la mancha roja del planeta, justo donde se ubicaba el café shoemaker-levy 9 que en ese momento festejaba el aniversario 347, en el se hallaban todos los habitantes del planeta. Aun no se sabe si hubo sobrevivientes ya que la atmosfera sigue contaminada por los gases emanados de la nave al estrellarse. Solo podemos confirmar tres muertes, ellos enviaron un mensaje avisando de lo que sucedería unos instantes antes del impacto, se trata de los hombres que se hallaban en la cabina de la nave. El capitán Marcus Llodara, el teniente Mick Davenport y un infante de aproximadamente 5 años de edad, Trret Mackquein.
Los científicos afirman que para mañana la atmosfera de Júpiter ya será respirable y un grupo del ejercito saturniano ira a buscar sobrevivientes aunque no se espere encontrarlos, será una misión de recuperación.

Milena  se quedo atónita, no logro hacer ningún movimiento durante un largo rato, pensar que hacia unas semanas ella estaba allí sirviendo a los clientes hambrientos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El diario de Damen Jinxx

por Mery


El diario de Damen Jinxx
22 de Marzo de 1970 (12 años)
Hoy es mi primer día en la escuela militar. Es extraño para mí estar acá con solo 12 años, pero supongo que me voy a acostumbrar. Hace ya cinco días que deje a mi mama y a mis hermanas en casa solas, pero sé que cuando las vuelva a ver voy a ser un buen soldado. El viaje fue largo, pero por suerte estaba mi papa (también militar) conmigo. Ahora me estoy preparando para el entrenamiento, mi ropa acaba de llegar… odio el verde.
27 de marzo de 1970 (12 años)
El entrenamiento de ayer fue muy difícil, y yo era el más chico de todos. En el almuerzo quise sentarme con mi papa para contarle como fue mi día y preguntarle sobre el de él, pero estaba sentado con algunos de sus amigos y no pude; pero me prometió que esta noche cenaríamos juntos. Sobre la comida… me dijeron que si no tenía nada bueno que decir, que no diga nada, así que mejor me voy a duchar.
18 de junio de 1976 (17 años)
La herida que sufrí hace algunos días ya está mejorando y pronto podre volver a entrenar. Y cuando lo haga, mi padre me va a enseñar algo. La verdad, no me lo imagino.
20 de junio de 1976 (17 años)
En una semana voy a volver a casa con mi padre a festejar mis 18 años. La última vez que vi mi madre y a mis hermanas fue hace 6 años, así que estoy muy ansioso por volver, y comer mejor comida.
08 de octubre (22 años)
Hace un rato le envié una carta a mi madre, con malas noticias. La guerra se acerca y, al ser mayor de 18, voy a participar en ella junto con mi padre. Dentro de 10 días todos los soldados se juntaran con sus familias para despedirnos antes de irnos.
19 de octubre de 1980 (22 años)
Mañana voy a ir a primera hora de la mañana a mi primera batalla. Espero que todo termine bien.
13 de enero de 1981 (22 años)
Todo está mal. Hace casi dos días que nadie come, no duermo bien a la noche, y ayer lastimaron a mi padre. Me descuide por unos momentos y le dispararon en la pierna. Aunque el médico diga que se va a poner bien, me siento culpable porque le prometí a él y a mi familia que lo iba a cuidar.
28 de febrero de 1981 (22 años)
Cuando estas por primera vez en una batalla muchas preguntas están en tu cabeza y por algún motivo te sentís mal. Pero cuando estas por primera vez tirado en el suelo de la guerra, tratando de continuar y salvar tu vida, eso no se puede describir. Nunca quise esto, pero no culpo a nadie más que a mí.
08 de marzo de 1981 (22 años)
Ya me recuperé y por lo tanto me dieron dos opciones: volver a casa, o seguir en la batalla.
Mi padre me dijo que vuelva a casa, pero no quise. Yo quería terminar esta guerra con mi padre así podríamos volver ambos a casa.
15 de mayo de 1983 (24 años)
Hace algunas horas le dispararon en el pecho a mi padre. No puedo creer que diga esto, pero está muerto.
Odio romper promesas, y yo tuve que haberme ido con mi padre. Pero no pasó, y eso me hace más fuerte y voy a terminar la guerra por él.
14 de septiembre de 1986 (28 años)
Siento que me estoy muriendo, pero sin la necesidad de alguna bala. Quiero que esto termine rápido para volver a casa con mi familia.
Todos los demás soldados están más desanimados que yo. No hay problema con la comida ni con nada. Pero todos queremos volver. Y los que no tiene familia, reparten palabras de consuelo a todos, sobre todo a los de 18 años que, lamentablemente de todos los que vinieron, quedan unos pocos.
Acá termina el diario de Damen Jinxx

domingo, 18 de septiembre de 2011

El comienzo de SHOEMAKER-LEVY 9

Era julio de 1994. Yo estaba yendo rumbo a Saturno; iba a reunirme con un amigo del planeta X para hacer un café/gasolinera en uno de los planetas del Sistema Solar.

Llegue a las 1.600 horas. Por suerte, arribé sin retrasos. Mi amigo se llamaba Martín. Él era un tipo más o menos morocho y aparentaba tener unos treinta y tantos años.

Nos sentamos en una mesa que se encontraba al lado de un gran ventanal. El café se denominaba “La última estación”. El ventanal daba al quinto planeta del Sistema Solar: Júpiter. Yo estaba casi seguro que un café/gasolinera allí daría buenos resultados, ya que, la gravedad de Júpiter atraía a los cohetes; estos hacían fuerza para que no se debieran de la ruta que tenían y esto les costaba mucha gasolina. La idea era genial.

Estábamos discutiendo esto con Martín cuando, de pronto, se escucha saltar una alarma; casi de inmediato suena una voz por el altoparlante diciendo: “Se acerca un cometa en dirección hacia Júpiter. Por razones de seguridad, se les ruega mantener la calma y dirigirse al bunker de emergencia”.

Muy disciplinadamente, todos los clientes nos dirigimos hacia el compartimiento de emergencia. Pedí que me dejaran observar el cometa, ya que, siempre había ilusionado con ver uno pero siempre llegaba tarde.

Una de las camareras me condujo hacia una ventana, que enfocaba justo a la atmósfera de Júpiter. Y allí estaba. El cometa que habían dicho que se dirigía al quinto planeta había cambiado de dirección y se iba a estrellar contra nosotros.

Sin pensarlo dos veces, agarre a Martín por la camisa y, corriendo, salimos rumbo a mi cohete. Con una maniobra evasiva, arranque el motor y me dirigí hacia Neptuno, el sentido contrario del cometa. Como yo pensaba, el cometa impactó justo en donde encontrábamos hacía apenas unos minutos. El cometa se desvió e impacto contra la atmosfera de Júpiter, rompiéndose completamente.

Cuando por fin termino la catástrofe, nos dirigimos a ver si en el café, había quedado alguien con vida. Encontramos a todos muertos: camareras, clientes, mascotas, todos los que habíamos visto hacia apenas quince minutos ahora se encontraban muertos. Cuando nos disponíamos a irnos oímos un gemido. Salimos corriendo siguiendo el llanto, hasta que, por debajo de unas chapas que habían pertenecido al techo del bar, encontramos al dueño de este. Se encontraba extremadamente lastimado y con una pierna rota. La sangre le salía a borbotones, no se lo podíamos parar. Perdía sangre con mucha rapidez.

Más rápido que la sangre, el dueño nos dijo: “El cometa con el que acaba de impactar mi hermoso café se llamaba SHOEMAKER-LEVY 9. Es un cometa que venía haciendo disturbios por toda la Vía Láctea. Me avisaron que se estrellaría, pero no les quise creer.

>>Por las dudas, he empacado un café instantáneo en mi cohete para que quedara una firma de mi glorioso arte de compactar las cosas sin romperlas. Les voy a pedir un favor. En el café no he podido evitar escuchar su charla sobre poner un bar en Júpiter. Como última voluntad les dejo mi café y les imploro que lo pongan en Júpiter, como recuerdo del cometa que azoto toda la Vía Láctea. Quiero que le pongan SHOEMAKER-LEVY 9. No les pido nada más chicos. Éxitos en su café y gracias por estar conmigo en mi final”.

Esto fue lo último que dijo el dueño.

5 MESES DESPUES:

Se podía leer en la primera plana de todos los diarios de la galaxia: “Se inaugura un nuevo café/gasolinera, llamado SHOEMAKER-LEVY 9. Se lo nombro así en conmemoración al cometa que impacto contra Saturno y Júpiter hace cinco meses atrás. Los dueños dicen que será una gran inversión: “Esperamos tener muy buenos resultados con el bar. Este fue el último deseo del difunto dueño del ex café LA ULTIMA ESTACION. Es un gran favor que le debemos a nuestro amigo. ”

Sofía

Sofía era una señora de 83 años. Ella se sentaba todos los días en su mecedora, en el porche de su humilde casa, a ver pasar a las personas y quedarse pensando que ocurría en sus vidas. Observaba las facciones de sus rostros, la ropa que llevaban puestas y con quien iban acompañados.

Sofía era canosa y con anteojos. Se levantaba a las cinco de la mañana para salir a caminar hasta el monte de su pueblo, y de allí, observaba el alba que le hacía recordar a su difunta familia. Esta había muerto en un accidente de auto en la ruta.

Al ver este fenómeno volvía a su casa, tomaba un mate cocido con tostadas y mermelada, escuchando la radio local. A las nueve de la mañana comenzaba su trabajo en el hotel, recibiendo llamadas y atendiendo a los clientes; en sus tiempos libres leía su libro favorito. En éste se registraban todos los huéspedes que pasaban por el hotel; mientras lo leía y, evaluando la caligrafía, decidía que había sido del huésped.

A la una de la tarde se detenía a almorzar el menú del hotel y a las tres volvía a su trabajo.

Cuando el reloj de la pares del hotel marcaba las siete de la tarde volvía a su casa, tomaba un baño, se preparaba su té y se sentaba en su mecedora a ver a la gente.

Todas las noches, luego de una cena sencilla, se ponía a escribir largas historias sobre las personas que había leído o visto ese día; después los guardaba en un baúl que se encontraba en los pies de su cama. Allí guardaba todos los manuscritos que alguna vez había escrito y que nunca llegarían a ser conocidos.

Pero un día pasó. Un día, Sofía se aburrió de escribir; lo interesante se volvió aburrido y, de un día para otro, dejó de escribir. No volvió a tomar una lapicera y se volvió depresiva. Ya no sonreía. Para la gente del hotel, era la edad, pero Sofía sabia que se trataba de algo emocional, yo no le parecía atractivo seguir escribiendo.

Un día mientras volvía del monte, luego de ver el amanecer, se encontró con que delante de su casa se encontraba un Volvo color plateado. Era un auto ostentoso, último modelo. Cuando la vio acercarse, se bajo de él, un tipo de cabellos dorados, un metro ochenta y buen mozo o eso lo aparentaba (Sofía tenía mucha práctica). La señora se acerco y el hombre la abrazo y se largo a llorar.

Sofía no entendía nada. Invitó a pasar al extraño joven y le ofreció un mate cocido. Cuando se calmó, el muchacho dijo:

-“Mi nombre es Ezequiel. Soy hijo de tu hermana Clara. Mi madre dijo que te encontraría por acá. La situación es la siguiente: tengo que entregar un libro, para la editorial en la que trabajo, con las historias de un autor desconocido y mi mama me sugirió a vos.”

Luego de escuchar al joven y, todavía con la taza en las manos, Sofía sonrió como hacía mucho que no lo hacía.

viernes, 16 de septiembre de 2011

No se olviden de publicar acá los textos para marejada!!!!
Hasta el viernes 23.-

Marian.-

viernes, 2 de septiembre de 2011

El sueño de un sol y de un mar y una vida peligrosa cambiando lo amargo por miel y la gris ciudad por rosas te hace bien, tanto como hace mal te hace odiar, tanto como querer y más.