Juliana nació el 22 de octubre en Mar del Plata. A sus cinco años comenzó sus estudios en el Colegio Musical IDRA. Apasionada por el piano, Juliana comenzó sus estudios musicales en segundo grado del primario.
Su gusto por la lectura comenzó por el año 2004 cuando sus padres le obsequiaron su primera novela, que, en los años posteriores, seria autografiada por el autor en persona.
Los cantantes favoritos de ella son Luis María Pescetti y León Gieco. El primero, además de cantante es un buen escritor de novelas tanto infantiles como para adultos. En 2008, ella fue a uno de sus conciertos en Mar del Plata y le pidió que le firmara todos sus libros que poseía de él.
Su familia es muy amorosa y cuando ella tenía cinco años le obsequiaron un precioso dragón color verde esmeralda. Juliana domo a la criatura como si fuera un perro (aunque tenía un par de diferencias que hacían enojar a los padres de Juliana).
El pequeño dragón dormía en el sótano de su gran castillo que tenían como casa de veraneo en Uzbekistán. Cuando el ciclo escolar comenzaba, la familia volvía a Argentina para que los más pequeños terminaran la escuela y Juliana pudiera seguir desarrollando su talento. El dragón se quedaba en el sótano del castillo hasta el verano siguiente.
La familia volvía montada en su dragón esmeralda y aterrizaba en el aeroparque municipal.
Cuando Juliana aprendió más de un millón de palabras, le comenzó a enseñar a hablar al dragón. Luego de muchos años de práctica, el dragón hablaba correctamente el español, portugués, chino, italiano, francés y alemán.
Cuando Juliana comenzó el secundario, sus padres la autorizaron a hacer pequeños viajes con su dragón de noche y solamente cuando se encontraban de vacaciones.
Juliana y su dragón viajaron a muchísimos lugares: dieron la vuelta al mundo en una noche, recorrieron Europa en dos, en fin, hicieron infinitos viajes que dieron lugar a largas charlas entre los dos amigos.
Una noche, cuando se dirigían hacia Finlandia, Juliana comenzó a relatarle al dragón una historia que inventaba ella. Su amigo le aconsejó que tomara clases en su escuela, porque acababa de encontrar un talento nato.
Al año siguiente, Juliana se juntó con unas amigas y, con ayuda de una profe de Lengua, comenzaron a escribir espectaculares historias.
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