Esto es un blog, o no. Esto es un rincón. Este es un recoveco donde decidimos mostrar o esconder palabras. Palabras que salieron de la timidez de Florencia, la suavidad de Julieta o el huracán arrollador de Paz y Juliana. Palabras, al fin, que cada viernes inventamos, compartimos, tachamos y volvimos a escribir. Esto fue un taller... o quizás es otra historia que comienza.

domingo, 2 de octubre de 2011

Matias

Matías tiene 20 años, no va a la universidad y, a veces, ayuda a sus padres con la tienda de ropa que tienen cerca de su casa, pero con el tiempo se convirtió más en una molestia que en una ayuda. No era muy alto, pero tampoco muy bajo, después de todo nunca se quejó de su metro ochenta.


Todos los días se levanta cuando el despertados de sus padres suena a las 8.30 y él, a falta de sueño, pone música a todo volumen para obligar a que sus padres se levanten.


Se queda en la casa todo el día escuchando música o acompaña a los padres al local, aunque tarde o temprano lo echan y vuelve a la casa.


Todas las noches escribe lo que hizo en el día (y algunos pensamientos) en un diario intimo que tiene escondido en un cajón, pero el dice que es una agenda.



Hace unos años compró por su cuenta un bajo. Es negro y le pegó un sticker de su banda favorita cerca de los potenciómetros.



Tiene una banda con unos amigos que conoció en un concierto cuando tuvieron la idea de colarse pero el guardia los descubrió. A partir de ese momento se hicieron buenos amigos y encontraron en común la música y la idea de tener una banda.


Matías toca el bajo, Sebastian (que tiene 18 años) canta, Brian (tiene 19 años) toca la guitarra y Blas (el mayor de todos con 21 años) la batería. Ensayaban todos los fines de semana, ya que en la semana Sebastian iba al colegio y Brian y Blas a la universidad. Ya habían escrito canciones propias y tocado en algunos bares, pero nada profesional.



Hasta que un día Brian consiguió una entrevista con un productor de música y, después de escuchar algunas de las canciones que ellos compusieron, obtuvieron un contrato. Lo que pasó después, eso ya es otra historia.

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