Esto es un blog, o no. Esto es un rincón. Este es un recoveco donde decidimos mostrar o esconder palabras. Palabras que salieron de la timidez de Florencia, la suavidad de Julieta o el huracán arrollador de Paz y Juliana. Palabras, al fin, que cada viernes inventamos, compartimos, tachamos y volvimos a escribir. Esto fue un taller... o quizás es otra historia que comienza.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El comienzo de SHOEMAKER-LEVY 9

Era julio de 1994. Yo estaba yendo rumbo a Saturno; iba a reunirme con un amigo del planeta X para hacer un café/gasolinera en uno de los planetas del Sistema Solar.

Llegue a las 1.600 horas. Por suerte, arribé sin retrasos. Mi amigo se llamaba Martín. Él era un tipo más o menos morocho y aparentaba tener unos treinta y tantos años.

Nos sentamos en una mesa que se encontraba al lado de un gran ventanal. El café se denominaba “La última estación”. El ventanal daba al quinto planeta del Sistema Solar: Júpiter. Yo estaba casi seguro que un café/gasolinera allí daría buenos resultados, ya que, la gravedad de Júpiter atraía a los cohetes; estos hacían fuerza para que no se debieran de la ruta que tenían y esto les costaba mucha gasolina. La idea era genial.

Estábamos discutiendo esto con Martín cuando, de pronto, se escucha saltar una alarma; casi de inmediato suena una voz por el altoparlante diciendo: “Se acerca un cometa en dirección hacia Júpiter. Por razones de seguridad, se les ruega mantener la calma y dirigirse al bunker de emergencia”.

Muy disciplinadamente, todos los clientes nos dirigimos hacia el compartimiento de emergencia. Pedí que me dejaran observar el cometa, ya que, siempre había ilusionado con ver uno pero siempre llegaba tarde.

Una de las camareras me condujo hacia una ventana, que enfocaba justo a la atmósfera de Júpiter. Y allí estaba. El cometa que habían dicho que se dirigía al quinto planeta había cambiado de dirección y se iba a estrellar contra nosotros.

Sin pensarlo dos veces, agarre a Martín por la camisa y, corriendo, salimos rumbo a mi cohete. Con una maniobra evasiva, arranque el motor y me dirigí hacia Neptuno, el sentido contrario del cometa. Como yo pensaba, el cometa impactó justo en donde encontrábamos hacía apenas unos minutos. El cometa se desvió e impacto contra la atmosfera de Júpiter, rompiéndose completamente.

Cuando por fin termino la catástrofe, nos dirigimos a ver si en el café, había quedado alguien con vida. Encontramos a todos muertos: camareras, clientes, mascotas, todos los que habíamos visto hacia apenas quince minutos ahora se encontraban muertos. Cuando nos disponíamos a irnos oímos un gemido. Salimos corriendo siguiendo el llanto, hasta que, por debajo de unas chapas que habían pertenecido al techo del bar, encontramos al dueño de este. Se encontraba extremadamente lastimado y con una pierna rota. La sangre le salía a borbotones, no se lo podíamos parar. Perdía sangre con mucha rapidez.

Más rápido que la sangre, el dueño nos dijo: “El cometa con el que acaba de impactar mi hermoso café se llamaba SHOEMAKER-LEVY 9. Es un cometa que venía haciendo disturbios por toda la Vía Láctea. Me avisaron que se estrellaría, pero no les quise creer.

>>Por las dudas, he empacado un café instantáneo en mi cohete para que quedara una firma de mi glorioso arte de compactar las cosas sin romperlas. Les voy a pedir un favor. En el café no he podido evitar escuchar su charla sobre poner un bar en Júpiter. Como última voluntad les dejo mi café y les imploro que lo pongan en Júpiter, como recuerdo del cometa que azoto toda la Vía Láctea. Quiero que le pongan SHOEMAKER-LEVY 9. No les pido nada más chicos. Éxitos en su café y gracias por estar conmigo en mi final”.

Esto fue lo último que dijo el dueño.

5 MESES DESPUES:

Se podía leer en la primera plana de todos los diarios de la galaxia: “Se inaugura un nuevo café/gasolinera, llamado SHOEMAKER-LEVY 9. Se lo nombro así en conmemoración al cometa que impacto contra Saturno y Júpiter hace cinco meses atrás. Los dueños dicen que será una gran inversión: “Esperamos tener muy buenos resultados con el bar. Este fue el último deseo del difunto dueño del ex café LA ULTIMA ESTACION. Es un gran favor que le debemos a nuestro amigo. ”

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